Marzo 2012 / Ladrón de Museos / Franco Ferrari

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Ladrón de Museos
Franco Ferrari

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Franco Ferrari nos presenta la obra generada a partir de la invitación a ser parte de la residencia de La Ene, trabajando imágenes en alta resolución robadas de museos, junto a la idea del high art, los museos antiguos como palacios devenidos en espacios donde se ‘educa’ al pueblo y se culturiza, además de la idea de que te puedes armar tu propio museo con obras de todos lados. Franco juega con las nociones de la grandeza de ese arte del pasado, la apropiación a través de la tecnología, el DIY, y el robo, entre otras ideas.

“En una búsqueda de frescos de Tiepolo, me encontré con “La Inmaculada Concepción” del proyecto de Google Earth. El archivo pesa casi 100 mb y a 300 dpi llegaba a medir 2 metros. Me obsesioné con la calidad de las reproducciones, ya no era cuestión de usar el photoshop para ampliarlas y que se vieran bien. Ya era cuestión de mejorar la búsqueda en internet y conseguir las imágenes en alta. Los brillos, los craquelados, hasta las pinturas con sus marcos originales. Me dí cuenta de que podía abrir un museo en cualquier lado. Nosotros también tendríamos a la Mona Lisa, y hasta más grande si quisiéramos. Al final estaría imprimiendo reproducciones robadas de internet, con calidades casi profesionales. Mi obsesión por la copia fiel me trajo hasta acá, porque al fin y al cabo si hubiera podido, sería falsificador de cuadros.”

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– Ladrón de Museos de Franco Ferrari en La Ene [a.k.a ¡chau aura!]
POR GABY CEPEDA

Las partes separadas de un enorme óleo de Andrea Sacchi están regadas por el piso entre colillas de cigarros y vasitos desechables, mientras Franco Ferrari las ordena como deben de ir. Las impresiones tienen unos bordecitos blancos que aún tiene que cortar con cuidado, para entonces pegar con cinta y precisión todas las piezas y obtener una reproducción de tamaño real de Marcantonio Pasqualini coronado por Apollo (1641).

La labor de Ferrari no es menor, es una especie de arqueólogo del internet, medio hacker, una versión nerd del ladrón de museos. Encontrar las imágenes le lleva un tiempo, tienen que ser obras que le gusten, –Tiepolo es un favorito– y hay que subvertir un poco la búsqueda en Google para encontrarlas en la mayor calidad posible. “En HD no se rompen, si están pixeladas ya están rotas, en HD se estiran sin romperse” – dice con experiencia. Las roba de donde sea, incluso directamente de Google Art Project –que te deja pasear por los pasillos de los museos más famosos del mundo, y eso no suena fácil.

Después, una serie de cálculos digitales para modificar el tamaño, para que la perspectiva no se altere en el montaje, para que entren en el espacio, para que se impriman correctamente; y estas operaciones hacen reflejo en las obras originales-bootleg que obtiene, como su remix de las matemáticas que usaron los autores originales para diagramar las perspectivas.

En la sala, se exhibe una Mona Lisa con marco dorado, que no ha de ser confundida con la icónica Gioconda de Leonardo, si no que es la copia restaurada que se exhibe en el Museo del Prado y que se cree que fue pintada por sus discípulos; es decir que es un bootleg del bootleg, la versión pirata-digital de la versión también pirata del famoso original. Estos desdoblamientos se repiten constantemente en la muestra; es el museo imaginario de Malraux también revisado, remixeado y optimizado para un pendrive en el 2012.

Ferrari quería replicar la experiencia museo, hacer un copy/paste en La Ene, obras de arte para todos, y lo hace, pero es mejor que eso. Cuando las masivas cantidades de obra que asaltan los ojos al recorrer el Louvre terminan convirtiéndose en spam cultural [skip skip], las obras que reconstruye Franco en esa salita luchan por ganarse la atención del espectador. Son tan preciosistas como sus originales, no escatiman en detalles, como dice Ferrari “los clásicos retienen su personalidad”, y mirar cómo lo hacen en impresiones caseras es una operación tanto más interesante que merodear museos enciclopédicos.

*Gaby Cepeda (México, 1985) es fotógrafa graduada de la Universidad Autónoma de Nuevo León en México y actualmente realiza la carrera en curaduría en la Universidad Tres de Febrero en Buenos Aires. Sus temas de investigación son el net art, GIF art, estudios de género e internet.
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– Franco Ferrari: de la apropiación al plagio en un solo click.
POR NATALIA NATEWECKI

Plagio y apropiación, robo y resignificación, son los dos polos entre los que oscila la obra de Franco Ferrari. Sutiles diferencias terminológicas que evitaron que los artistas apropiacionistas vayan a la cárcel. En los ochenta Mike Bidlo y Sherrie Levine exhibieron Not Warhol y After Piet Mondrian, obras que no incurrían en el plagio sino que exponían un nuevo original, exactamente igual al anterior pero recontextualizado y resignificado. Linda Hutcheon afirma que la apropiación de los ochenta no copiaba imágenes sino estrategias, pues era un acto paródico, una imitación burlesca sobre las exposiciones del arte tradicional y la concepción de obra como objeto único e irrepetible.

En los noventa, la crítica de la unicidad de la obra y el derecho a la autoría se intensifica a partir del uso masivo de internet, los usuarios podían descargar, copiar y reproducir los contenidos que quisieran y –según su astucia– convertirse en incipientes ladrones de la web. De este modo, se deja de hablar de apropiación para reivindicar lisa y llanamente la figura de plagio.

Los activismos artísticos o “artivismos” ligados al plagio informático intentan modificar las condiciones sociales, políticas y económicas con el fin de ofrecer un cambio reflexivo en la sociedad. Además, el plagio plantea cuestiones ligadas al propio dispositivo de internet, como la abolición del derecho a la propiedad intelectual, la defensa de la libertad de información y la libre distribución de los contenidos.

En esta línea, la búsqueda en internet de los grandes íconos artísticos se volvió para Franco Ferrari una cuestión casi obsesiva en el afán por encontrar la mejor reproducción digital, aquella que evidenciara las marcas del pincel del artista o el craquelado causado por el paso del tiempo. Ferrari trabaja con imágenes en alta definición sacadas de las páginas de los museos más prestigiosos del mundo, como el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York o el del Prado. Y cuando algún museo no le permite la descarga de imágenes, directamente las roba ingresando en el código fuente.

La obra de Ferrari instala la reflexión sobre los conceptos de copia, plagio y apropiación a la vez que permite a la sociedad entera vincularse con las grandes obras maestras. Sus obras site-specific proponen cambiar las reglas de la museología generando en cualquier ámbito edilicio un contacto entre el arte culto, lo masivo y lo políticamente incorrecto. La estrategia de los artistas apropiacionistas y los plagiaristas es similar, la diferencia radica fundamentalmente en el cambio de dispositivo. Los primeros siguen vinculados a los dispositivos artísticos tradicionales, en cambio los segundos apelan a los distintos soportes digitales de almacenamiento, circulación y reproducción de imágenes para llevar a cabo su obra. De este modo, Franco Ferrari posibilita que las imágenes del pasado vuelvan al presente de un solo click y en alta definición.

*Natalia Matewecki es Profesora y Licenciada en Historia de las Artes Visuales, FBA, UNLP. Especialista en Producción de Textos Críticos y de Difusión Mediática de las Artes, IUNA y Magíster en Estética y Teoría de las Artes, UNLP. Docente e investigadora de la Facultad de Bellas Artes, UNLP y del Departamento de Artes Audiovisuales, IUNA. Entre sus numerosas publicaciones se destacan “Arte y Nuevas Tecnologías ¿Plagio o Apropiación?” UNC, Córdoba; “Original/Copia ¿Original?. Cita, plagio y alusión en el arte de internet” Revista Proserpina, UNED, España; y el libro Usos de la ciencia en el arte argentino contemporáneo en co-autoría con Correbo, Gustavino y Suárez Guerrini, galardonado por el Fondo Nacional de las Artes.

  • Nuevo Museo Energía de Arte Contemporáneo

    Ave. Santa Fe 2729, Local 34 (1er piso)
    Buenos Aires, Argentina

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