Texto: Crítica a un sistema jerárquico | Nicolás Robbio y Fabio Cypriano

A propósito de la exhibición Museum Ad Nauseam, el artista Nicolás Robbio retomó un proyecto abandonado en 2008: Propuestas para una Bienal vacía.  Luego de que varios de sus dibujos fueran censurados en el periódico de la bienal por ser críticos a la institución y específicamente al presidente de la Fundación Bienal, ahora han sido publicados en su totalidad por primera vez a través de La Ene.  Los dibujos están acompañados de un fragmento del siguiente texto, escrito por Robbio y contando con la investigación del crítico de arte Fabio Cypriano.

– La Ene

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Crítica a un sistema jerárquico 
Nicolás Robbio junto a Fabio Cypriano

Manoel Francisco Pires da Costa, afiliado al PPS y destituido de la presidencia de la Bolsa de Mercadorias e de Frutos por acusaciones de mala gestión administrativa en 1996, entra a la Fundación Bienal de São Paulo a fines del año 2000.  La suya era una de las vacantes abiertas luego de que una serie de consejeros dejaran la institución, después de la polémica que terminara con la renuncia del entonces curador de la 25 Bienal, Ivo Mesquita en 1999.  La primera controversia ocurrió en julio de 2003, cuando la curadora de la 5ta Bienal de Arquitectura presenta su renuncia por falta de apoyo institucional y falta de dinero 4 meses antes de la muestra.  A pesar de las críticas recibidas a la 26 Bienal, que tuvo a Alfons Hug como curador, Pires da Costa es reelecto presidente de la Fundación Bienal en 2005.  En vísperas de su segunda reelección en abril 2007, Pires da Costa se autodenuncia al Ministerio Público, admitiendo que violó el estatuto de la Bienal que prohíbe que miembros de la institución provean de bienes a la institución, por usar su empresa TPT para publicar la revista “BienArt”.  Ese mismo mes, y por primera vez en la historia de la Bienal, el Consejo Fiscal rechaza las cuentas de la gestión Pires da Costa por “juzgarlas comprometidas.”  Sin embargo, la institución reeligió al empresario con un “voto de confianza” con la condición de que una comisión de ex-presidentes investiguen las cuentas de su gestión, la que no llegó a ninguna conclusión.  En mayo de 2007 el periódico Folha de São Paulo publicó que, además de hacer negocios con la Bienal con la TPT, Pires da Costa subalquilaba espacios de la institución en el pabellón de exposiciones para recibir dinero de otras empresas.  Además, su mujer tenía contratos para realizar arreglos florales y jardinería de la Bienal y hacer, por medio de la empresa de su yerno, todos los seguros de la 27 Bienal.  El Ministerio Publico consideró que, a pesar de ser irregulares, los negocios de Pires da Costa con la TPT no perjudicaron a la Fundación, pero igualmente se realizó un “Témino de ajuste de conducta.”

Es notorio que Ivo Mesquita fue el único curador en aceptar realizar la 28 Bienal de São Paulo, luego de una fracasada tentativa de selección de proyectos curatoriales.  Él mismo desistió de entregar el suyo a última hora, y apenas Márcio Doctors llegó a presentar un proyecto, que luego retiró cuando supo que era el único.  Al ver que la muestra no tendría curador, Pires da Costa les pidió a Doctors y a Mesquita que hicieran un proyecto en conjunto, que al final terminó siendo llevado adelante sólo por Mesquita.  Este proyecto, titulado “En vivo contacto”, se conocería como “la bienal del vacío.”  La expectativa ahora era que Mesquita, al salvar al presidente del desastre, tendría total libertad para llevar adelante un proyecto crítico, que no sólo abordaría la crisis de la Fundación Bienal, como también una eventual crisis del modelo bienal.  Con todo esto, Pires da Costa ganaba legitimidad pero el proyecto de crítica institucional fue paulatinamente vaciándose.  Básicamente se limitaron a realizar debates con muy poca visitación y una selección de invitados completamente diversa, genérica y superficial.  Así, esta situación esquizofrénica se fue expandiendo cada vez más.  La bienal de crítica institucional separó la reflexión de la producción artística, como si la crítica no pudiera ser realizada por los artistas, o peor, debería ser evitada.  Alguien llegó a afirmar que el evento pasó por un proceso de “deshanshaackenización”, en referencia al alemán Hans Haacke, reconocido por sus obras que hacen crítica institucional.

Lo que la bienal planteaba como innovador era vaciar formalmente el espacio expositivo.  Mientras que el proyecto experimental no deja de ser válido, en el contexto de “En vivo contacto” fue absolutamente frustrante por no mantenerse fiel al planteo inicial, a conveniencia de la presidencia.  Entre tantos otros asuntos, la salida del curador adjunto Thomas Mulcaire generó mas polémicas.  El trabajo que éste venía realizando era el de tornar la crítica institucional más aparente, por ejemplo, hacer públicas todas las cuentas del evento.  Entonces, ¿es posible hacer crítica institucional desde adentro de la institución?

El periódico de la 28 Bienal comprueba otras de las incongruencias de “En vivo contacto.”  Si bien éste creaba un nuevo circuito al ser distribuido gratuitamente por la ciudad, por otro lado su contenido fue editado de una manera completamente convencional, conservadora y nada reflexiva. Como si las constantes críticas hechas por la prensa y la propia comunidad artística a la institución, a la presidencia y a la curaduría no existieran, la Bienal decidió reducir el tiraje de 150.000 a 50.000 y de doce números a nueve con un liviano contenido editorial.  Esto dejaba fuera cualquier opinión diferente, incluyendo: las críticas a las actitudes prepotentes de la curaduría y de la Fundación frente al ingreso de los pichadores al edificio Matarazzo, o a los cortes de presupuesto para proyectos especiales frente a gastos caprichosos de proyectos como el tobogán de Carsten Höller, todo mientras no se le pagaban a los artistas y proveedores dentro de los plazos establecidos.  Situaciones como los polémicos actos de corrupción del Pires da Costa, o el no hacer público las cuentas del evento no fueron mencionadas, como si no hubieran existido o no fueran relevantes.  Entonces, ¿dónde quedó el proyecto crítico?  ¿Dónde quedó el vivo contacto?  ¿En que momento se perdió?

Esto sucedió en el marco de la 28 Bienal de Sao Paulo en 2008.  Hoy me pregunto: ¿cuántas son realmente las instituciones públicas que abren espacio real a la crítica?  ¿Cuánto tiempo tendría que permanecer un director o un presidente en una función pública para que no suceda este autoritarismo?

  • Nuevo Museo Energía de Arte Contemporáneo

    Ave. Santa Fe 2729, Local 34 (1er piso)
    Buenos Aires, Argentina

  • Entre su dirección de email para suscribirse y recibir emails con noticias sobre La Ene.

    Únete a otros 1.093 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: