Octubre 2011 / Un Museo Chévere

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Un Museo Chévere – exhibición de La Ene en el 1er Encuentro Internacional (Cheverista) de Medellín en MDE11, Medellín, Colombia. Invitación de Proyectos Ultravioleta.

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Ser chévere en otras latitudes

Ser chévere siempre me pareció más bien de países sin estaciones.  ¿Cómo serlo en Buenos Aires, una ciudad que ni mira hacia el río, y en dónde apenas se conoce la palabra?  Yo sólo la escucho del Chicha, ese amigo artista peruano que cuando conocí, enseguida me habló de Héctor Lavoe.  ¿Cómo explicar, desde mi posición como puertorriqueña en el sur, lo que significa para mi “chévere”, palabra amplia, acaparadora, aplicada a tantas cosas, personas y situaciones?  “Buena onda” es una manera de decirlo, como para que se entienda.  Para esta exhibición, le propuse a todos los artistas y colaboradores de La Ene, de Bolivia, Taiwán, Brasil, Chile, Perú y de varias regiones de Argentina, que idearan un “museo chévere”.  Los resultados son variados, desde un Museo de Secreciones basado en San Pablo, cual Museo de Arte Moderno, Departamento de Aguilas, de Marcel Broodthaers, creado por Felipe Salem, hasta un vernissage eterno propuesto por Franco Ferrari.  Cuando pensamos en La Ene, un museo construido por una comunidad que no se siente representada en las instituciones existentes en Buenos Aires, supimos que tendría que ser un lugar con muchas filtraciones.  Precisamente, para Nicolás Sarmiento su  museo es “resistente y asequible”, “permeable al agua y al aceite”.  La pieza de Santiago Villanueva hace referencia a la sordera de las instituciones, y Adriana Minoliti casi que susurra “mi museo ideal sería un poco feminista”.  El póster azul de Martín Lowenstein y Lala Ladcani reúne imágenes aparentemente aleatorias que bien podrían representar las distintas áreas que debería tener un museo – biblioteca, buen diseño, un jardín, un café, etc.  Leopoldo Estol describe claramente su deseo por un museo que sea como un parque  o un café, un lugar de encuentro con estacionamiento para naves varias y obras dudosas.  Para Andrés Pereira, del altiplano boliviano, lo chévere se filtra desde el norte, atravesando fronteras con la música, televisión e imaginería popular de los años 90s y más allá, a partir de lo cual elabora un organigrama de museo, apropiándose de clichés culturales.

Para mi, un museo chévere es uno abierto a todo tipo de propuestas y personas, como un territorio sin fronteras que recibe inadvertidamente a los inmigrantes.  Chévere es el espacio que nosotros mismos nos creamos, a nuestro antojo y pensamiento.  Un calco de la fachada de La Ene, hecho por Gala Berger, domina la sala.  ¿Que es chevere? “Chévere soy yo.”

Marina Reyes Franco

  • Nuevo Museo Energía de Arte Contemporáneo

    Ave. Santa Fe 2729, Local 34 (1er piso)
    Buenos Aires, Argentina

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